sábado, 28 de julio de 2018

Beneficios de un joven formado en habilidades, actitudes y valores para nuestra sociedad



                                                                                                                                            
Eddy Muñoz, M.A.

Todo joven con conocimientos generales y facilidad para manejar ciertas herramientas tecnológicas puede enfrentar los desafíos de esta sociedad del siglo XXI con mayor desenvolvimiento. Este no se convierte en una víctima de situaciones difíciles que se presentan en especial durante la adolescencia. Cabe destacar la importancia del rol del profesor, el cual influye en la enseñanza de conocimientos y valores. La educación formal desarrolla habilidades y potencialidades en las personas que las reciben.

El adolescente educado tiene la curiosidad de conocer, explorar e innovar, genera nuevos conocimientos tomando como base los que ya tiene. Es más común que cumplan las reglas del hogar y las normas sociales. Intenta comportarse de manera coherente con la realidad porque analiza su conducta usando como referencia sus consecuencias. ¿Quién no quería, entonces, jóvenes con las cualidades antes mencionadas en una sociedad?

El joven, al tener en su poder cierto conocimiento, puede expresar sus ideas con mayor claridad y sin temor a equivocarse. El pensamiento crítico obtenido de un aprendizaje significativo permite al aprendiz no repetir lo que los demás o el profesor dice. Lo conduce a la comprensión de criterios y a su práctica porque considera que es lo adecuado. La búsqueda por mejoras individuales y colectivas es un proyecto de este tipo de persona. Exige que se le cumplan sus derechos, pero efectúa sus deberes.

Papalia, Olds y Feldman (2005) afirma que “La motivación académica y las creencias de eficacia también afectan la forma en que los adolescentes usan su tiempo. Algunos parecen tan ocupados con las actividades extracurriculares, los quehaceres domésticos y el trabajo externo que parece asombroso que también puedan obtener buenas calificaciones. Pese a eso muchos pueden hacerlo, mientras que otros que parecen tener más tiempo disponible, no lo hacen tan bien”. (P. 456).

La cita anterior infiere que no importa qué tan ocupado un joven se encuentre, en términos académicos puede estar intrínsecamente motivado y lograr sus objetivos, mientras que otros no se muestran con la misma motivación y no obtienen iguales resultados.

¿A qué se debe tal situación?
Esto se debe a que, los jóvenes, al no estar tan orientados y quizás por su inexperiencia en la vida, hay que inducirlos a un camino de pasos firmes a través del ejemplo que se les ofrece desde casa y que hay que despertar sus intereses y apoyarlos para que se desarrollen en la escuela.

La formación educativa de los adolescentes es una variable que influye de forma relevante en el desarrollo de un país en todos sus ámbitos. Especialmente contribuye a una distribución equitativa a los esfuerzos de los beneficios, y en consecuencia la adquisición de propiedades en su vida futura, por lo que estos tienen más oportunidades de desarrollo personal y profesional.

Los jóvenes adoptan los cambios progresivos de la tecnología y la inclusión de aparatos electrónicos con mucha más facilidad y se van modernizando al transcurrir el tiempo. Como resultado, su futuro, en términos laborales, será mucho más amplio y competitivo. A raíz de esto, se les deben facilitar herramientas para su propio desarrollo.  

La aptitud o habilidad en un joven está ligada a la capacidad que este tiene y que le permite reunir condiciones para realizar una tarea o ejercer una labor de manera exitosa. Ahora bien, la actitud es cómo se está dispuesto a enfrentar problemas de cualquier índole desde un punto de vista optimista y se orienta a la conducta mostrada. Los valores se relacionan con las cualidades que posee el individuo y por lo que se le aprecia.

Los beneficios de un joven formado en habilidades, actitudes y valores son muchos como por ejemplo hacer que un país se desarrolle e impacte de manera positiva en la sociedad, mayor bienestar personal y profesional, mejor convivencia con la familia, sirve de ejemplo para otros jóvenes, se reducen los niveles de violencia y delincuencia, entre otros.

Todo el resultado de un joven competente en esta era está muy vinculado con el tipo de educación que recibe y el desarrollo educativo y vocacional en un joven es clave.

¿Dónde yace la importancia del desarrollo educativo y vocacional de un joven?
Su importancia se vincula con el aprovechamiento de las actividades escolares, sociales y personales para despertar sus intereses y fomentar sus cualidades y habilidades. Por medio de estas acciones ellos pueden elegir la modalidad en la que van a enfatizar a nivel medio y luego identificar la rama a nivel superior en la que desean incursionar. Referente a este aspecto la posición socioeconómica y el entorno familiar en que la persona crece y se desenvuelve y la inclusión de los padres o tutores legales en dicho proceso tienen una influencia determinante en su éxito escolar y personal.

La inversión estatal en la formación de los jóvenes es vital. Hay que seguir fomentando esa educación vocacional e integral para tener jóvenes capaces de desempeñar un rol en nuestra sociedad. Los años de educación formal le deben servir de plataforma para ser productivos al terminar la educación media.

La diferencia de género influye en las elecciones que cada uno hace al momento de optar por la continuación de sus estudios a nivel medio y superior. Las adolescentes se orientan a ámbitos tradicionales, como enfermería, secretariado, contabilidad y ciencias sociales, sin embargo, los varones prefieren la informática, electrónica, mecánica o electricidad.

Cualquier rama en la que los estudiantes se destaquen va a existir una variación en su forma de pensar y accionar. El conocimiento y las informaciones modifican la actitud en ellos. La selección de una especialidad puede representar la exploración de sus habilidades y actitudes en un oficio futuro.

Aquellos valores como la honestidad, el respeto, la honradez, la tolerancia, la responsabilidad, la sensibilidad al medio ambiente, entre otros, que son adquiridos a través del ejemplo de los padres, son vitales en el desarrollo de un joven.

Este artículo fue publicado en el Periódico La Información y está disponible en el siguiente enlace:

http://lainformacion.com.do/noticias/opinion/columnas/12438/beneficios-de-un-joven-formado-en-habilidades-actitudes-y-valores-para-nuestra-sociedad

Bibliografía
Papalia, D., Olds, S. Y Feldman, R. (2005). Desarrollo Humano. México: McGraw-Hill.

El Autor es docente universitario
eddyjosemunoz23@gmail.com




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